Aunque mis post no pretenden ser jamás la última palabra sobre nada, este va a ser mas pregunta que respuesta, mas encuesta que resultado, mas punto de partida que lugar de llegada, mas Lito que Vitale.
Todo empezó a raíz de que una persona muy querida para mi, debía regalarle algo a su primo por su cumpleaños y pensaba en un videojuego, dadas las características del pequeño y su edad, que rondaba los 10 años, aunque por supuesto estaba la cuestión de la instalación y el “crackeo” del juego. A esa edad, ya estaba demasiado grande para un juguete a la vieja usanza (“autito”, “robotito”, “monstruito”, también muñeca, aunque no le vayan a regalar una) pero quizá algo pequeño para instalar y configurar un videojuego en toda regla.
Lo que me interesa de esta situación es la cuestión del juguete. Creo que el juguete ha sufrido una gran caída, quizá enorme. Pasó de tener la hegemonía del entretenimiento infantil, a verse desplazado en gran parte por los videojuegos (ya sean consolas o PC), al menos entre los chicos mas grandes. Y resulta bastante lógico. En la mayoría de las casas hay una computadora, y el coste de un juego (pirata o bajado de “La Internet”) es considerablemente inferior al de cualquier juguete decente (tal vez incluso en una proporción de 10 a 1), por lo que los padres no deberían presentar ninguna objeción. Además poco tiene que hacer un autito, incluso si se transforma en un robot que se transforma en un arma que se transforma en una fortaleza-robot-sobre-ruedas-que-tira-bombas-y-habla-en-castellano-neutro-como-los-de-Epitafios, frente al bombardeo audiovisual de algún videojuego de los últimos años.
Es cierto, los niños más pequeños (en general) no juegan videojuegos, en ocasiones estos son demasiado difíciles y frustrantes. Pero creo que es cuestión de tiempo, cada vez aprenden a manejar la computadora a menor edad y los juegos son cada vez más atractivos. ¿Qué opinan? Aclaro que no quiero nada de esa basura tradicionalista-moralista de “los chicos de hoy en día no saben lo que es divertirse” o “habría que hacer como antes y salir a jugar al fútbol con las pelotas que hacíamos usando los pajaritos que matábamos con la gomera y los limones que le robábamos al vecino”.
Así que: ¿Esta el juguete en su calvario? ¿Se encuentra crucificado y lucha por respirar mientras recuerda su recibimiento triunfal tiempo atrás, su reinado aclamado? ¿Mira acaso hacia el cielo y grita a voz viva “Niño, niño, ¿por qué me has abandonado?” ¿La lanza de Cyber-Longinus (según algunas tradiciones místicas, la lanza de Longinus garantiza al poseedor la victoria en cualquier batalla) atravesará su costado y de él manará sangre y plástico derretido? Ustedes me dirán, de lo que no hay duda, es de que me fui al carajo con la analogía. :P
Todo empezó a raíz de que una persona muy querida para mi, debía regalarle algo a su primo por su cumpleaños y pensaba en un videojuego, dadas las características del pequeño y su edad, que rondaba los 10 años, aunque por supuesto estaba la cuestión de la instalación y el “crackeo” del juego. A esa edad, ya estaba demasiado grande para un juguete a la vieja usanza (“autito”, “robotito”, “monstruito”, también muñeca, aunque no le vayan a regalar una) pero quizá algo pequeño para instalar y configurar un videojuego en toda regla.
Lo que me interesa de esta situación es la cuestión del juguete. Creo que el juguete ha sufrido una gran caída, quizá enorme. Pasó de tener la hegemonía del entretenimiento infantil, a verse desplazado en gran parte por los videojuegos (ya sean consolas o PC), al menos entre los chicos mas grandes. Y resulta bastante lógico. En la mayoría de las casas hay una computadora, y el coste de un juego (pirata o bajado de “La Internet”) es considerablemente inferior al de cualquier juguete decente (tal vez incluso en una proporción de 10 a 1), por lo que los padres no deberían presentar ninguna objeción. Además poco tiene que hacer un autito, incluso si se transforma en un robot que se transforma en un arma que se transforma en una fortaleza-robot-sobre-ruedas-que-tira-bombas-y-habla-en-castellano-neutro-como-los-de-Epitafios, frente al bombardeo audiovisual de algún videojuego de los últimos años.
Es cierto, los niños más pequeños (en general) no juegan videojuegos, en ocasiones estos son demasiado difíciles y frustrantes. Pero creo que es cuestión de tiempo, cada vez aprenden a manejar la computadora a menor edad y los juegos son cada vez más atractivos. ¿Qué opinan? Aclaro que no quiero nada de esa basura tradicionalista-moralista de “los chicos de hoy en día no saben lo que es divertirse” o “habría que hacer como antes y salir a jugar al fútbol con las pelotas que hacíamos usando los pajaritos que matábamos con la gomera y los limones que le robábamos al vecino”.
Así que: ¿Esta el juguete en su calvario? ¿Se encuentra crucificado y lucha por respirar mientras recuerda su recibimiento triunfal tiempo atrás, su reinado aclamado? ¿Mira acaso hacia el cielo y grita a voz viva “Niño, niño, ¿por qué me has abandonado?” ¿La lanza de Cyber-Longinus (según algunas tradiciones místicas, la lanza de Longinus garantiza al poseedor la victoria en cualquier batalla) atravesará su costado y de él manará sangre y plástico derretido? Ustedes me dirán, de lo que no hay duda, es de que me fui al carajo con la analogía. :P
1 comentario:
Yo jugaba a hacer barro y desp a hacer tortitas y postres...
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