sábado, 22 de noviembre de 2008

La “infranqueable” barrera al entendimiento del arte abstracto o como desperdiciar crayones.

Comencé a preguntarme sobre la aparente dificultad que se evidencia en el hombre posmoderno en relación al arte abstracto. Cuál es la verdadera limitación; por qué lo que a algunos individuos les parece una “obra maestra” a otros, sencillamente, una porquería?. Se debe acaso a una limitación en cuanto al entrenamiento académico? O es el resultado de la corrosión postmoderna?
Es innegable la marca que la tecnología y la imagen han dejado en la humanidad de hoy. ­­­­­­­­­­El ser humano en estos tiempos enmascara una incapacidad para apreciar el arte. Pareciera sufrir una especie de agobio de imágenes, sobrecargado o invadido por la tecnología, lo que se traduce en una aparente dificultad para distinguir una reproducción de una obra de arte.
Hombre light, incapaz de ver o comprender lo complejo. Estéril de recursos sensibles, inconmovible y banal, solo aguarda a que los medios calientes continúen con la difusión de información en "alta definición", sirviéndole las respuestas y los significados en bandeja de plata, sin necesidad de procesar, solo absorber, “confortablemente adormecidos”. Es cierto que las masas tienen la oportunidad de acceder a una reproducción, una copia u simulación de arte, pero no cuentan con lo necesario para entender una verdadera obra.
Sin embargo, la limitación del entendimiento no solo yace en la falta de cultura o en el confortable estancamiento de la humanidad, sino que también es intrínseco al propio arte, oculto y latente en su mismidad y origen, "naciéndolo" y a la vez "muriéndolo" (Galiano) en el mismo acto, para el común de la gente.
En los periodos precedentes de la humanidad los criterios para definir el arte eran concretos y claros. Un artista era un artesano y era juzgado por su intelecto e imaginación. El arte antiguo era notado y distinguido de lo que no lo era por los criterios de la escuela (Taller de Arte) y era posible discriminar lo que era virtuoso, llamativo, interesante, amado u odiado. De ello se desprende que el lenguaje o código utilizado para comprender lo que se “lee” en una obra era entendido por todos, manejado por el vulgo (en mayor o menor medida) y letrados, por lo que el mensaje, que comunicaba el artesano, llegaba a buen puerto.
Hoy, si bien se pueden distinguir criterios sobre los cuales juzgar qué es una obra excelsa y qué una baratija, la “barrera” a la que me refiero tiene lugar en parte porque el arte abstracto ha cambiado el código.
Su discurso es encriptado, elitista y me atrevo a decir sectario. Su mensaje no es tal (de hecho, se esfuerza por no serlo), dificultando la posible construcción de significado, (si es que cabria alguna), dejando solo ruido en la comunicación. Pero a la vez es inherente a su fin, es decir, no imita ni representa directamente la realidad exterior (la niega), esto sucede tanto si el artista reniega de la inspiración en la realidad como si el tema se plantea como indescifrable. Es el rechazo a lo anecdótico o a cualquier significado que no fuera el de la pintura misma. Es una reacción al lenguaje artístico conocido. Estos son los mismos principios que lo fundan, y como ya dije, lo condenan al descalificatorio rechazo del común de la gente.
Se puede decir que entonces, al hombre actual, no le queda nada, nada mas que lo insignificable, lo intraducible, solo la muy real sensación de que aquello que se le presenta, no es arte. No hay código en común, no hay entendimiento. Por ende, se obtiene como resultado que el trabajo de un artista sea indistinguible de los garabatos de cualquiera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

la mujer light escapa a tu critica???? nutrasweet