sábado, 6 de diciembre de 2008

Caudillos de ojos rasgados

Al mencionar la palabra “anime” vienen a mi mente (conciente… creo) series que han hecho mella en el público infanto-argentino (latinoamericano en general). Indudablemente salen a colación: los archi-famosísimos Dragon Ball (un caño!), Pokemon (sino hay nada mejor...), Los caballeros del Zodiaco (aguante Aioria!) y Los Supercampeones (“anotaré aunque me rompa la pierna”), por mencionar algunos. Sin embargo esto da cuenta de la idea general que tienen del anime quienes no conocen el género en profundidad. Entienden que éste trata de temas pueriles, hecho para un público infantil y con tramas que hablan de guerras mágicas (Sailor Moon), bichitos raros (Pokemon) o las tienen por series interminables (no quiero ni contar los capitulos de las hasta aquí mencionadas) con personajes que se la pasan a los gritos, dando saltos de 5 metros, ultragolpes e hiperpatadaszarpadazasenpulenta. Antes de que se me malentienda, aclaro que no critico estas series, yo las vi, y disfrute de ver a Sailor Moon dar vueltas y vueltas con su bastón de Luna repartiendo golpes… lo que me jode es que no indaguen un poco mas para darse cuenta de que Pikachu no es una representación ni general ni acabada de lo que es el Anime.
Ello no puede estar más lejos de la verdad. Este genero abarca infinidad de temas: los hay de acción y aventuras (los mas populares en Latinoamérica), magia, ciencia ficción, los que tocan temáticas tan diversas como la soledad, el miedo a ser herido, las exigencias a las que nos somete el mundo y problemas familiares (si alguien entendió el final de Evangelion por favor deje un comentario aclarador :P), los hay socio-culturales e históricos, etc (y no olvido soundtracks que te conmueven hasta los huesos).
Aquí es donde quiero detenerme. Repasando los animes que he visto me he dado cuenta de la complejidad conceptual de los argumentos, poseen un estilo de narración que permite el desarrollo de historias de forma no lineal, permitiendo aproximar al espectador a las diferentes y muy complejas lecturas de un mismo relato, implicando distintos niveles de valoración/ apreciación.
Viendo animes como Samurai Champloo, Rouroni Kenshin, Shigurui (!!!) somos testigos de las historias de personajes muy genuinos y humanos, que bien hubieran podido existir en la vida real, abordadas desde la más finísima calidad artística. Pienso entonces en la sociedad japonesa, y como logran plasmar en sus creaciones culturales aquello que los hace tan únicos. La forma de ver la vida, el tiempo, como rescatan su pasado e interpretan su futuro, como se piensan como pueblo. La sociedad japonesa se caracteriza por ensalsar valores como el patriotismo, la lealtad a sus costumbres y creencias, y rescata dichos valores en sus manifestaciones artísticas y culturales, lo que es de elogiar y representa una lección de la que se puede aprender.
Se me ocurre como ejemplo Barefoot Gen, un anime que trata (y sin pelos en la lengua) de la tragedia de la bomba atómica en Hirosihima y Nagazaki, vista a través de los ojos de una niña de 6 años y su hermano. Debo admitir que no la he visto completa pero los fragmentos con los que me tope fueron lo suficiente para poder ejemplificar con ella. En ella se trabajan aspectos sociales del periodo de pos-guerra y las imágenes son impactantes (y uno que cree que las batallas de Seiya son violentas). Esta discutida (por su explicito contenido) creación posibilita contender entre diferentes pareceres frente a la temática, lo que aviva el interés y la revisión sobre los hechos en los que se enmarca la historia. Esta visto que el anime no es solo lo que ronda en el imaginario popular argentino y no es para sorprender que existan series que traten temas de esta indole….
En este sentido, así como hay series, películas y/o novelas que tratan temáticas de interés social en profundidad, de sucesos que conmovieron al mundo (cuantas películas hay de la segunda guerra mundial?), las hay de temas complejos o temas que invitan a la reflexión… etc… es exactamente lo mismo con el anime.
Y entonces, me brotó una idea como Atena en la cabeza de Zeus. Le pedí a un amigo que me diera con un hacha en el marote y salió: ¿Por qué no hacer un anime que trate de un fragmento de la historia nacional?.
Se me ocurre entonces el desarrollo animado de la apasionante época de caudillos, la profundidad y multiplicidad de relatos de personas y personajes del periodo, la calidez de los mismos, los múltiples niveles desde los cuales se pudiera apreciar el relato. O bien pudiera ser una revisión del periodo de la independencia. O las crónicas de los héroes / próceres nacionales. O las memorias de habitantes de las pampas durante la revolución de mayo. QUE FLASH!!!!!!!
Clásica, conservadora o revisionista, podría bien no pertenecer en particular a alguna línea de la historiografía argentina. Y si tuviera una inclinación, mejor aun, ya que despertaría el debate y el análisis de la obra. El anime tiene la plasticidad suficiente para poder abordar una historia con personajes cautivantes y polémicos como los propuestos, da la posibilidad de poder leer “entrelineas” una trama, de reflejar la riqueza de texturas y matices que la propia historia aporta y a la vez cautivar de manera tal que la historia nacional pueda ser vivida en la piel de niños, jóvenes, y por que no adultos en el siglo XXI.
Seria una forma diferente de aproximarse a la historia, de manera dinámica, entretenida, pero a la vez compleja y por que no, rica en polémicas. Seria un incentivo para avivar el interés de la historia argentina en una población que ya fue conmovida y atrapada por el género del anime hace tiempo y que aceptaría con brazos abierto una propuesta de este estilo. Constituiría una nueva forma de explorar artísticamente el pasado de la Argentina (y sin dudas original). Porque si bien, al principio, se entendería estar orientada al público joven, seria un llamado a las generaciones adultas a experimentar otro tipo de entretenimiento (es una pena que se pierdan de algo tan bueno solo por prejuicios o desconocimiento). Y por ser nuevo en el mercado argentino posibilitaría que el elemento sorpresa oficie de disparador para futuros emprendimientos.
NO, SI VENDO LA IDEA, ME HAGO MILLONARIO!! Y PODRÍA IR CANTANDO POR LA CALLE: “EL DINERO NO ES TODO, PERO COMO AYUDA……”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

0 bien la historia del argentino comun que debe sobrevivir a los militares,alfonsin, menen, de la rua, y los kirchner, y la bomba atomica es nada!!!! olimpia

Rumblen dijo...

No sabías que también existia la pelota y los amigos?? Cómo puede crecer una persona mirando un "dibujo" japones?? Los japoneses saben de autos y máquinas de fotos, nada mas!